lunes, 22 de febrero de 2016

Los restos del Cid y doña Jimena (II)

Vivant-Denon devolviendo los huesos
del Cid a su tumba. Dibulo de Zix
Retomamos el relato de lo sucedido a los restos del Cid y de Jimena. En la primera parte ya habíamos anunciado que la fama del héroe castellano había llevado al expolio de sus huesos tras la invasión de las tropas napoleónicas. Tantos admiradores quisieron llevarse algún recuerdo del Campeador, que sus restos han acabado por medio mundo.

Esta es la continuación de ese relato.

lunes, 15 de febrero de 2016

Los restos del Cid y doña Jimena (I)

Se va ensanchando Castilla (Marceliano Santa María, 1906)
En el crucero de la catedral de Burgos, en la intersección de las naves, bajo el majestuoso cimborrio, descansan los restos de Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid, y de su esposa doña Jimena Díaz. Para burgaleses tan ilustres, cuya fama ha llegado a cualquier rincón del mundo, no podía haberse elegido emplazamiento mejor para que disfruten del sueño eterno.
Pero si coincides con este pensamiento, querido lector, tal vez sea mejor que no continúes con este relato, porque aquí contaremos noticias que quizá pongan en duda lo dicho en el primer párrafo. Después de leer esta entrada te harás las mismas preguntas que se han hecho quienes han investigado sobre el tema de los restos de tan ilustre pareja:¿son verdaderamente el Cid y Jimena quienes están enterrados en la catedral?; ¿cuántos de esos restos realmente les pertenecen? Quedas advertido, querido amigo; tú eliges.

viernes, 13 de noviembre de 2015

Burgos en la guerra de las Comunidades de Castilla o Donde dije digo, digo Diego. Segunda Parte

En la primera parte dedicada a la guerra de las Comunidades habíamos dejado a toda Castilla levantada en armas desde junio de 1520. Los sublevados, conocidos como comuneros, habían depuesto a las autoridades y habían reducido al mínimo el poder real.  
Burgos, tras un primer momento de duda, se había sumado a la revuelta y cuando la dejamos, en la primera parte, estaba en plena ebullición revolucionaria con la gente echada a la calle y la ciudad en llamas. Pero esta unidad en la lucha era solo un espejismo. Los combatientes representaban a las clases medias, al llamado tercer estado, no al grueso de la población. Y dentro de ellas había una notable diferencia de intereses entre los habitantes del centro y los de la periferia de Castilla. Por esta razón los comuneros no presentaron un frente unido y mientras algunas poblaciones se unieron desde el principio permaneciendo fieles hasta el final, otras, como Burgos, se separaron pronto o se negaron a adherirse.Y esta desunión resultó fatal porque sin un ejército poderoso, las deserciones en sus filas hicieron fuertes a las huestes realistas que terminaron por aplastar la revolución. 

miércoles, 28 de octubre de 2015

Burgos en la guerra de las Comunidades de Castilla o Donde dije digo, digo Diego. Parte I



En TVE y en horario de máxima audiencia se está emitiendo la serie Carlos, Rey emperador. Y nosotros, aprovechando esta tesitura, hemos querido mostrar al mundo a través de las redes sociales el rico patrimonio que custodiamos sobre esta época, con el fin de acercar al gran público la labor que realizamos en los archivos.
Revisando esta documentación para ir presentándola en Twiter, hemos comprobado que la referente a las Comunidades de Castilla era muy rica y que nuestro predecesor, el archivero Anselmo Salvá –cronista de la ciudad– había escrito un libro sobre ellas basándose casi exclusivamente en la documentación de nuestro archivo. 
Y como en la citada serie de televisión este tema ha sido tratado muy por encima y el caso burgalés mucho más, nos hemos propuesto escribir sobre ello apoyándonos principalmente en los estudios de Salvá y en los propios documentos.

jueves, 23 de julio de 2015

La larga cabalgada de la estatua del Cid

Lo más normal sería dedicar una entrada a uno de nuestros personajes más ilustres y legendarios: El Cid Campeador. Sin embargo no va a ser así y no es porque queramos ser originales, sino porque ahora se cumplen 60 años de la colocación de su famosa estatua ecuestre y hemos creído conveniente recordarlo aquí. Cualquier persona que haya visitado nuestra ciudad sabe que uno de sus iconos es la estatua del Cid que preside la Plaza de Mio Cid con sus 9 m de altura. Pero lo que pocos conocen son todos los hechos acontecidos desde que se inicia su construcción hasta que se celebra su inauguración el 23 de julio de 1955.