Este año se cumple el V centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús y arranca el Año Jubilar Teresiano 2014-2015, que celebrarán especialmente todas las ciudades que tuvieron alguna vinculación con la santa. Una de esas ciudades es Burgos.
Santa Teresa estuvo en Burgos para lo mismo que en todas partes, para fundar. Y siendo Burgos, en tiempos de la santa, una ciudad tan principal, no podía olvidarla en sus propósitos. Aunque se dedicó a ella en la recta final de su vida, en 1582, pocos meses antes de su muerte.
La Fundadora vino a Burgos con una idea sencilla: llegar a la Cabeza de Castilla y recogerse en el domicilio de doña Catalina de Tolosa: al día siguiente, erigir la fundación canónica de la casa de tal señora, mediante la celebración de la santa misa y la lectura de las licencias del arzobispo, Cristóbal Vela y del padre Provincial Jerónimo Gracián. Inmediatamente recorrer la ciudad y elegir el sitio más a propósito y en él la casa más cómoda, que se trocara en un nuevo monasterio. Instalada y encaminada la nueva comunidad la Fundadora podría volverse a su base. Así de simples eran los planes, que como veremos, la postura de monseñor Vela se encargará de desbaratar.
